Las vitaminas y minerales son sustancias que tu cuerpo necesita en pequeñas cantidades para su buen funcionamiento y salud. Se llaman micronutrimentos, y como tu cuerpo no puede producir la mayoría de ellos, debes consumirlos con la dieta o suplementos en algunos casos. Las vitaminas tienen diversas funciones bioquímicas. La vitamina D tiene que ver con las hormonas y el metabolismo. Otras funcionan como antioxidantes (vitamina E y C).
Pueden calsificarse en liposolubles (A, D, E y K), e hidrosolubles (complejo B y C). Las primeras se absorben en el tracto intestinal con ayuda de las grasas y tienden mas a ser almacenadas, pudiendo causar un exceso de estas y por lo tanto: toxicidad. El segundo grupo, se disuelve fácilmente en agua, y por lo mismo, se excretan fácilmente, por lo que necesitamos reponerlas ingiriéndolas a diario.
Si tomas un mulivitamínico, una sola vitamina o mineral o una combinación de suplementos, eres parte de un gran grupo de personas; sin embargo, no es recomendable tomar un suplemento en lugar de las porciones diarias requeridas de frutas y verduras. Los suplementos pueden complementar tu dieta regular si tienes dificultades de obtener los nutrimentos suficientes. Las pastillas no pueden replicar tos beneficios de los nutrimentos como los alimentos en sí.
El uso de estos, depende de tus hábitos de alimentación o situaciones específicas, por ejemplo, se recomiendan a personas que no comen bien o ingieren menos de 1300 kcal al día. Lo miso en caso de vegetarianos y mujeres que quieren embarazarse, están embarazadas o amamantando. Otro caso cuando se recomiendan es alguna condición médica donde se afecte la absorción, como diarrea o alergias a alimentos, entre otras.
Es importante asesorarte con un profesional de la salud antes de tomar suplementos.
Si vas a tomarlos, recuerda verificar antes la etiqueta nutrimental y evitar aquellos que ofrecen ¨megadosis¨ que rebasen el 100% de la ingesta diaria recomendada (IDR), a excepción del calcio.
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