No importa si acabas de comenzar con tu rutina de ejercicios o llevas mucho tiempo, es importante que conozcas los principios básicos de una rutina balanceada, para que puedas aplicarlos.
El ejercicio aeróbico, también conocido como cardio o de resistencia, implica un mayor consumo de oxígeno y por lo tanto, gasta más energía (calorías), por ser continuo. Utiliza grandes grupos musculares y aumenta tu frecuencia cardiaca. Trotar, bailar, nadar… Proponte por lo menos 2 horas y media esparcidos en la semana.
Trabajar los músculos es otro componente de una rutina balanceada, pues te ayuda a mantener la masa muscular si estas en un programa de pérdida de peso. Inténtalo mínimo dos veces por semana para fortalecer tus huesos y músculos. Para esto existen pesas y máquinas diferentes en los gimnasios; pero no necesitas invertir en una inscripción al gimnasio. Puedes hacer tus pesas con botellas de plástico llenas de agua o arena; incluso el propio peso de tu cuerpo ayuda si haces sentadillas o abdominales.
Los estiramientos mejoran el rango de movimiento de tus articulaciones y mejoran la postura. Antes de estirar calienta de 5 a 10 minutos caminando o haciendo un ejercicio de baja intensidad 3 veces por semana. Yoga sirve.
Más que escoger entre uno u otro, es mejor si trabajas ambos, puesto que tienen beneficios distintos y se complementan
Asegúrate de que tu rutina incluya cardio, ejercicios musculares y entrenamientos. No importa si no cubres todos en una misma sesión. Recuerda trabajar en tu equilibrio, que se deteriora con la edad y conlleva a caidas. Para esto puedes hacer Tai Chi o pararte unos minutos sobre una pierna.
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